Suspendido el Banco de Libros de Comelibros por falta de recursos

Una idea que creemos buena, ganadora, con altas posibilidades de impacto social, debe suspenderse de momento por falta de recursos. El Banco de Libros parte del principio básico de conectar libros donados con instituciones educativas y de reclusión pero para hacerlo necesitamos de una breve logística de organización y una pequeña bodega para almacenar los libros. Pensando en eso, recurrimos a Juan Carlos Sánchez, encargado de promocionar la lectura en la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Medellín, sin resultados.

Luego de llevarle la propuesta del Banco de Libros, entre otras, con presupuesto y ejecución detallados, no volvimos a saber de ésta hasta que, pasados dos meses, al preguntarle por el Banco de Libros al Subsecretario de Bibliotecas, Lectura y patrimonio, nos dijo que ya se habían repartido los recursos para fomento a la lectura y que le extrañaba que no nos hubiéramos enterado pues se había hecho un plan de difusión masiva en todos los medios de la Alcaldía de Medellín. Se molestó incluso, cuando le dijimos que hubiésemos agradecido nos avisara de las convocatorias, ya que conocía el proyecto.

También le escribimos cada mes a Amalia Londoño, Secretaria de Cultura, desde abril hasta noviembre con iguales resultados, nada. Pero más allá del asunto burocrático y de los 23.000 millones que dicen que se invirtieron en 2016 para fomento a la lectura desde el Municipio de Medellín, de los cuales el Banco de Libros de Comelibros no recibió ni un solo millón, hemos decidido suspender de momento esta iniciativa, mientras evaluamos nuevas posibilidades que hagan sostenible la idea, como vender algunos de los libros donados u obtener recursos de instituciones internacionales que apoyen este tipo de ideas. Si alguien sabe algo al respecto, agradecemos la información.

En Comelibros nos unimos a las Pequeñas Bibliotecas Comunitarias

En Comelibros y nuestro Banco de Libros (libros donados y donables) nos unimos a esta hermosa iniciativa de la organización Little Free Library, cuyo origen se encuentra en Wisconsin, EEUU en el año 2.009. Actualmente las pequeñas bibliotecas comunitarias se han implementado en más de 60 países y sigue creciendo basada en personas interesadas en apoyar esta iniciativa mundial en pro del amor por la lectura y la confianza en el ser humano.

Las Pequeñas Bibliotecas Comunitarias son construidas y sostenidas basadas en la buena voluntad de las comunidades, donde las personas puedan entrar en contacto con los libros, bien sea a través de la donación, el intercambio o, simplemente, la lectura. Éstas pequeñas librerías buscan integrar a los vecinos en torno a la cultura, la confianza y la lectura, basadas en tres principios:

  1. Puedes tomar un libro, leerlo y retornarlo.
  2. Puedes tomar un libro y dejar otro.
  3. Puedes donar libros a esta biblioteca.

¿Te interesa? Adelante, comienza la de tu barrio. Te apoyamos.

¿Donar libros es hacer un favor?

Por: Carlos Andrés Naranjo Sierra
―¿Quién habla? ―Me dice la voz de un hombre al otro lado del teléfono.
―¿A quién necesita? ―Le pregunto.
―Vea, es que he estado llamando al fijo y nadie contesta, y en este número celular tampoco. ¿Ahí es donde reciben donaciones de libros?
―Me parece raro, ―le digo. ―Pero sí, nosotros recibimos donaciones de libros.
―¿Y a quién se los donan? ―reclama el personaje.
―Principalmente a fundaciones y centros de reclusión. También hemos donado a escuelas o batallones del Ejército Nacional.
―¡Ah!, bueno, es que eso es justo lo que quiero. Donar unos libros que están nuevos para que lleguen a quienes los necesitan. El asunto es que me duele la espalda y no puedo cargar las cajas. ¿Allá en Comelibros hay alguien que baje los libros del carro?
―Hay un portero, el de mi casa ―le digo. ―Pero que no sé si puede ayudarle a bajar los libros. Le cuento que nuestra función es gratuita, y a pesar de que hemos buscado patrocinadores para el Banco de Libros, no los hemos encontrado.
―¡Entonces no hay como donarlos! ¡No tienen logística! Y acto seguido me tira el teléfono.

No es la primera vez que me sucede algo similar. Cuando comencé a solicitar libros para los reclusos de la Cárcel de Bellavista en Medellín, donde realizaba una labor un psicólogo voluntario ―gracias a Pastoral Penitenciaria―, varios amigos me escribieron con el pecho hinchado por su generosidad, que me dejaban un par de revistas para los reclusos, en la portería de sus unidades para que pasara a recogerlas. Cuando les dije que por favor me las enviaran, ninguno se manifestó.

Muchas personas llaman a preguntar si pasamos a recoger sus libros o, incluso, para que les enviemos a su casa un libro que quieren. Les explico que sólo contamos con la buena voluntad para conectar oferentes y demandantes de libros y, en consecuencia, que no tenemos cómo recogerlos o llevarlos. Quien quiere donar o recibir, debe propiciar los medios para ello. También debe saber que sólo donamos a instituciones, no a personas, pues el espíritu de la idea no es el ahorro, sino la utilidad.

Le devolví la llamada al señor. Le dije que me parecía desobligante su actitud con una idea que recurría a la buena voluntad de las personas ¿Sirvió de algo? Seguramente no. Los seres humanos tenemos la tendencia a sobrevalorar nuestras acciones y podemos considerar que haciendo una donación, estamos haciendo un gran favor. Como aquel que evade impuestos, pero se siente un gran ciudadano, dando una limosna a la persona que no puede acceder a salud, justicia o educación por falta de impuestos para subvencionarlas.

Una vez le pregunté a mi amigo Antonio Vélez si estaba de acuerdo con que se eliminara el salario mínimo, como proponía otro amigo en común, para disminuir el desempleo en ciertas zonas del país. “No es una buena idea”, me dijo Antonio. “Los seres humanos tenemos la tendencia a considerarnos muy generosos dando muy poco. Es necesario que el Estado intervenga para reclamar unos mínimos para que este pago no se haga como un favor” y agrega: “somos bien escasos al dar, y ponemos condiciones”. Creo que tiene razón.

Por fortuna no todos son así. Muchas personas nos han donado sus libros sin poner condiciones, acercándolos sin reclamar y sonriendo al entregarlos. De momento sacrifico un pedazo del parqueadero de mi hermano mientras los textos encuentran adoptantes, el Banco de Libros patrocinadores (¿Escuchas, Secretaría de Cultura de Medellín?) y los seres humanos seguimos enseñando la naturaleza de la que tanto escribieron William Shakespeare y Miguel de Cervantes.

En COMELIBROS.COM celebramos 6 años y queremos invitarte a donar libros

En COMELIBROS.COM hemos trabajado durante media docena de años por la promoción y el desarrollo de la lectura infantil en nuestro medio y para celebrarlo queremos invitarte a hacer parte de una iniciativa simple y novedosa que busca llevar libros a fundaciones infantiles, hospitales y cárceles en Colombia, inicialmente. El procedimiento para donar libros es muy fácil. A continuación encontrarás tres botones de pago para $20.000, $40.000 y $60.000, con la seguridad y respaldo de PagosOnline, haz click de acuerdo al valor que desees donar, llena tus datos y luego enviamos un mensaje a [email protected] contándonos a dónde deseas que se destine tu donación. Compraremos el libro por ti, lo enviaremos y publicaremos una foto del mismo en nuestra Brand Page de Facebook con el respectivo agradecimiento. De este modo la lectura irá a la montaña para acelerar el impacto en la vida no solo de cientos de niños sino también de sus familias y allegados. Sabemos que un libro es una fuente de ideas y una sola idea, puede mejorar el mundo.

Botón donación $20.000:























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