En Colombia hablamos mucho de educación, pero poco de lectura como práctica cotidiana. Y sin lectura no hay pensamiento crítico, ni ciudadanía activa, ni cultura democrática sólida. Por eso resulta relevante que al Senado aspire alguien que no solo hable de cultura, sino que la haya construido durante años, libro a libro. Ese es el caso de Carlos Naranjo, psicólogo y promotor de lectura, fundador de Comelibros.com.
Carlos Naranjo fue pionero. A comienzos de los años 2000 creó Comelibros.com, la primera librería infantil en línea del país, en una época en la que hablar de comercio digital y de lectura infantil era casi marginal. No fue un negocio improvisado: fue una apuesta cultural clara por acercar los libros a niñas, niños y familias, usando la tecnología como aliada y no como enemiga de la lectura.
Hoy, Comelibros.com ya no es solo una librería. Es una iniciativa cultural liderada por Carlos Naranjo que impulsa proyectos concretos y medibles. Entre ellos destacan las Pequeñas Bibliotecas Libres, espacios comunitarios donde los libros circulan sin barreras, y el Banco de Libros Comelibros, un modelo solidario que pone libros en manos de quienes no pueden acceder a ellos. No son discursos: son proyectos funcionando en el territorio.
Este recorrido importa porque Colombia no necesita más congresistas que descubran la cultura cuando llegan al cargo. Necesita representantes que entiendan que la cultura no es un adorno del desarrollo, sino una condición para que exista. La lectura no es solo entretenimiento: es salud mental, cohesión social, reducción de desigualdades y formación ciudadana.
Desde el Senado, Carlos Naranjo, candidato al Senado con el número 92 de la Coalición Ahora Colombia, propone algo simple y a la vez profundo: gestionar proyectos y recursos para que la cultura sea parte de la vida cotidiana de los colombianos, no un privilegio ocasional ni un evento de élite. Bibliotecas vivas, programas de fomento lector sostenidos, alianzas público-comunitarias y políticas culturales pensadas a largo plazo.
En un Congreso saturado de retórica vacía, la experiencia cultural real marca la diferencia. Carlos Naranjo no promete amor por los libros: lo demuestra con años de trabajo. Y hoy plantea dar el siguiente paso: llevar esa convicción al Senado de la República para que leer, en Colombia, deje de ser un lujo y se convierta en un hábito nacional. Para más información sobre las propuestas de Carlos Naranjo Senador, visite www.carlosnaranjo.co
Estuvimos conversando con el escritor colombo francés Wilson Moreno Palacios sobre su nueva novela titulada Mucho amor acaba con el amor. Una historia que toma como punto de partida un hecho real en el que un hombre mata, casi sin darse cuenta, a su esposa en un crimen pasional por celos.
«Desde las profundidades de un calabozo en el pasillo de la muerte en estados Unidos, él toma la pluma y cuenta su historia. Su narración explora con minuciosidad lo que lo llevó al asesinato. Cada gesto, cada palabra mal dicha, cada recuerdo… todo es examinado. Nos sumergimos en meandros de una conciencia compleja, forjada por una sociedad igual o aun peor».
¿Qué pudo haber pasado por la cabeza de este personaje para asesinar a su esposa? Moreno intenta meterse en la piel de ese personaje para dilucidar lo que pudo llevar a este hombre a cometer semejante delito. En esta nueva novela del escritor nacido en Turbo, hay un camino hacia las profundidades del psiquismo humano, en las cuales queramos o no, nos vemos reflejados.
Estuvimos conversando en COMELIBROS con Wilson Moreno, conociendo su historia y las historias de las que nos cuenta en sus libros y en especial cuando mucho amor acaba con el amor.
Los amantes de los libros saben que la lectura puede ser un refugio, un escape o incluso una forma de entender nuestras emociones más profundas. Las páginas de una novela o las palabras de un poema nos invitan a explorar mundos internos y externos, permitiéndonos conectar con la experiencia humana. Sin embargo, cuando las emociones nos abruman o la vida se vuelve demasiado compleja, incluso los libros pueden no ser suficiente. Es aquí donde la terapia psicológica online se convierte en una herramienta poderosa y accesible, especialmente para quienes encuentran en la literatura una guía para el autoconocimiento.
A continuación, exploraremos , con la ayuda del psicólogo Carlos Naranjo, cómo la terapia online puede transformar la vida de los lectores, ayudándolos a profundizar en su bienestar emocional y a disfrutar aún más de su pasión por los libros.
1. Un espacio para reflexionar y encontrar respuestas, como en los libros
La literatura nos enseña que las respuestas más profundas no siempre están a simple vista. En una novela, el protagonista a menudo debe enfrentar conflictos internos y externos para encontrar sentido y propósito. De manera similar, la terapia online ofrece un espacio seguro para reflexionar, cuestionar y descubrir.
A través de sesiones virtuales, puedes explorar tus propios «conflictos internos», como harías con un libro complejo. El terapeuta se convierte en una especie de guía, similar al autor de una obra, ayudándote a dar sentido a las experiencias y emociones que quizás no habías logrado comprender del todo.
2. Accesibilidad y comodidad para los lectores introspectivos
Quienes aman los libros suelen disfrutar de espacios de tranquilidad e introspección. La terapia psicológica online comparte este principio, ya que permite realizar sesiones desde la comodidad de tu hogar, rodeado de tus libros favoritos.
Imagina tener una sesión de terapia en tu rincón de lectura, acompañado por las historias que te han inspirado y marcado. Este entorno familiar no solo facilita la apertura emocional, sino que también convierte el proceso terapéutico en una experiencia más íntima y acogedora.
3. Tiempo para sanar sin dejar de leer
El estrés, la ansiedad o la tristeza pueden interferir con nuestra capacidad para concentrarnos en una lectura o en la vida misma, privándonos del placer de sumergirnos en las historias que nos rodean. La terapia online te ayuda a gestionar estas emociones, devolviéndote la claridad mental y emocional que necesitas para disfrutar plenamente de tu conciencia.
Además, al reducir el tiempo de desplazamiento y adaptarse a tus horarios, la terapia online permite que dediques más tiempo a lo urgente para que poco a poco vaya emergiendo, como en una buena historia, lo importante.
4. Un recurso para afrontar los grandes temas de la vida, como lo haría un libro
La literatura a menudo aborda temas universales como el amor, la pérdida, la soledad y el autodescubrimiento. Sin embargo, vivir estas experiencias en carne propia puede ser abrumador. La terapia psicológica online te ofrece herramientas para procesar y navegar estas emociones, convirtiéndote en el protagonista de tu propia historia de superación.
Por ejemplo, si estás lidiando con el duelo, podrías complementar las palabras de consuelo de un libro como «El año del pensamiento mágico» de Joan Didion con el apoyo de un terapeuta que te ayude a procesar tus sentimientos. Hablar es diferente que pensar. Las palabras hieren pero también curan.
5. Un enfoque personalizado para cada lector
Cada lector tiene sus propios géneros, autores y personajes favoritos, y lo mismo sucede con la terapia. La terapia online se adapta a tus necesidades, permitiéndote elegir terapeutas que compartan tus valores o enfoques específicos. Dinámica, humanista o experimental son las corrientes principales.
Al igual que buscas en la literatura las palabras adecuadas para tu estado de ánimo, en la terapia online puedes encontrar estrategias personalizadas para abordar tus emociones y crecer personalmente. Incluso puedes trabajar con terapeutas que valoren el poder de las narrativas y te ayuden a usar tu amor por la lectura como una herramienta de sanación y autocomprensión.
6. Acceso a especialistas, sin importar dónde te encuentres
Así como los libros digitales han democratizado el acceso a la literatura, la terapia psicológica online ha eliminado barreras de distancia para el cuidado emocional. Esto es especialmente útil para los amantes de los libros que viven en áreas rurales o alejadas, donde puede ser difícil encontrar especialistas en salud mental.
Ahora, puedes acceder a terapeutas calificados desde cualquier lugar, igual que puedes acceder a las obras de tus autores favoritos con un solo clic. La terapia psicológica online es, en muchos sentidos, como un buen libro: te invita a explorar, a crecer y a encontrar significado en las experiencias humanas. Para los amantes de los libros, esta herramienta no solo mejora su bienestar emocional, sino que también les permite conectar convenientemente desde sus espacios y necesidades.
Si alguna vez te has sentido como un personaje atrapado en el clímax de una historia compleja, recuerda que tú tienes el poder de escribir el siguiente capítulo de tu vida. Más importante que lo que nos pasa es lo que hacemos con eso que nos pasa. La terapia online puede ser el recurso que necesitas para crear una narrativa vital más plena, equilibrada y llena de propósito.
¿Qué opinas de la terapia psicológica online? ¿Estás listo para ella? Pide ya tu cita.
Dice Wikipedia que todo el mundo puede editar cualquier artículo. Allí radica parte de su magia, al menos en apariencia. Es la enciclopedia -si se quiere también la torre de Babel-, de la humanidad cuyo origen se remonta al siglo pasado y que destronó a la conocida Encarta de Microsoft. Sin embargo, dice Wikipedia, «algunas acciones y tareas de mantenimiento están reservadas para una clase especial de usuarios, los bibliotecarios (o sysops, en inglés system operators y en español operadores de sistema)».
Estos personajes son vitales para el mantenimiento del orden que exige este volumen de información pues de otro modo no habría un contenido medianamente coherente y estable, pero su labor no escapa a controversias y abusos de poder. Los usuarios de la autodenominada «enciclopedia libre» se quejan con frecuencia de la falta de libertad para editar y discutir las definiciones de la misma, así como el uso arbitrario de atribuciones de los bibliotecarios u otros editores.
Hemos visto como páginas de políticos o personalidades públicas en Wikipedia son blanco de las ediciones de bandos afines y contrarios a sus postulados, donde terminan casi petrificados los contenidos que un bibliotecario determina . Así como discusiones sobre conceptos científicos o morales son zanjados, sin más, por el criterio de un reducido grupo de personas que se han hecho con el control de una parte clave de la enciclopedia a través de sus privilegios de usuario.
Aquella idea de Denis Diderot, uno de los padres deWikipedia, que buscaba romper los esquemas de las élites culturales al asegurar que la enciclopedia ideal debía ser creada por gente de todo tipo, sin importar su formación, ha fracasado parcialmente pues cada vez es más difícil para una persona del común hacer ediciones sin cometer algún error de procedimiento y ser penalizado por uno de estos personajes llamados bibliotecarios, que código en mano aconductan a los usuarios de la enciclopedia para ejercer un aquella falacia de autoridad, tan humana.
Recientemente me sucedió con un tema del que realicé mi trabajo de grado como psicólogo: El efecto Westermarck y el Complejo de Edipo. Este efecto plantea que la convivencia durante los primeros años de vida, desestimula el deseo sexual, tal como lo pronostica la Teoría de la evolución darwiniana. En Wikipedia dice que el efecto es hipotético, como si no sucediera en realidad y no pudiera probarse, pero la verdad es que ha sido probado en cientos de experimentos doble ciegos como Las Nuerecitas, en oriente lejano, o los Kibuts, en oriente cercano, donde la convivencia temprana entre niños y niñas, da al traste con el éxito conyugal.
De modo que decidí editar este término y además poner como fuente el artículo que escribí al respecto, publicado en la primera edición de la revista de psicología de la Universidad de Antioquia. Al otro día tenía un mensaje de uno de los bibliotecarios que decía: «Estimado, deja de hacer SPAM masivo de tu centro, no está permitido». ¿SPAM masivo? Mis ediciones habían sido borradas por el bibliotecario identificado con el número 88.14.221.6. De nada sirvió mi respuesta donde le decía que la edición era pertinente y que el SPAM era su opinión.
Mi insolente respuesta al agente Xavier (con X, como buen catalán) recibió el apoyo de su colega Virum Mundi que procedió a bloquear por dos años mi acceso a «la enciclopedia de la humanidad», después de declarar que lo que yo hacía, además de SPAM, era vandalismo. Todo un comportamiento al mejor estilo de los agentes de Matrix, pero ya no fruto de la inteligencia artificial, como en la película, sino de la arrogancia natural de los seres humanos. Contacté a otro bibliotecario, como dice el proceso, para ver si era posible el desbloqueo. Este otro bibliotecario, luego de sermonearme por mis errores y conducta, me dijo que la edición de Wikipedia no era para neófitos («gente de todo tipo»). Si quería volver debería disculparme, me advirtió.
No había posibilidad de tal cosa. He decidido pagar mi pena bianual de estar un tiempo por fuera de Wikipedia, sin remordimientos. Las jerarquías y las mafias que hemos querido combatir los amantes del internet, parecen estar lejos de sus propósitos con una especie como la nuestra. El comportamiento de algunos bibliotecarios de Wikipedia, propios de la inquisición y el medioevo, perjudican seriamente el futuro de Wikipedia, que ha comenzado a perder visitas y usuarios a manos de la IA, un nuevo modelo de bibliotecario, con nuevos desafíos, pero sin el sesgo de autoridad.
Mientras escribía este artículo recordaba a otro bibliotecario, este en el colegio San Ignacio de Medellín, y antes de que tuviéramos acceso a internet. Con su peinado mullet y sus gafas, se asomaba por encima de la pantalla del computador para vigilarnos, a un grupo de amigos y a mi, mientras estubíabamos para una evaluación final en la biblioteca escolar. Se nos parecía Óscar el gruñón, de Plaza Sésamo, saliendo lentamente de su caneca. Cada que volteábamos la cabeza hacia su oficina, veíamos aparecer su mota de pelo y luego sus gafas. «Ahí nos está mirando otra vez» comentábamos en medio de las risas que tratábamos de contener.
Uno minutos después pudimos comprobar que no era un muppet. Tenía piernas y se dirigía caminando justo hacia nosotros, aunque con la cara del títere. Indignado nos dijo que debíamos abandonar la biblioteca por faltarle al respeto con nuestra risa. De nuevo, de nada sirvieron nuestras justificaciones sobre lo gracioso de la situación. Al día siguiente nos llamó la directora de la biblioteca para informarnos que estábamos suspendidos por un mes, para ingresar a la biblioteca por burlamos del pobre bibliotecario. Era la situación no la persona, pero algunos no entienden, como sucede con sus símiles de Wikipedia. Tanto hoy como ayer algunos bibliotecarios siguen ejerciendo su humanidad, con su poder y sus complejos, sobre los demás humanos y su acceso a la cultura.